sábado, 1 de septiembre de 2007

5) Irena Sendler

Mientras la figura de Oscar Schindler era aclamada por medio mundo gracias a Steven Spielberg que se inspiró en él para hacer la película que conseguiría siete Oscar en 1993 narrando la vida de este industrial alemán que evitó la muerte de 1.000 judios en los campos de concentración, Irena Sendler seguía siendo una heroína desconocida fuera de Polonia y apenas reconocida en su país por algunos historiadores, ya que los años de oscurantismo comunista habían borrado su
hazaña de los libros de historia oficiales. Además ella nunca contó a nadie nada de su vida durante aquellos años.
Sin embargo, en 1999 su historia empezó a conocerse y fue, curiosamente gracias a un grupo de alumnos de un instituto de Kansas y a su trabajo de final de curso sobre los héroes del Holocausto. En su investigación dieron con muy pocas referencias sobre Irena, sólo había un dato sorprendente: había salvado la vida de 2.500 niños
Cómo es posible que apenas hubiese información sobre una persona así?
Pero la gran sorpresa llegó cuando tras buscar el lugar de la tumba de Irena, descubrieron que no existía porque ella aún vivía, y de hecho todavía vive.
Hoy es una anciana de 97 años que reside en un asilo del centro de Varsovia en una habitación donde nunca faltan ramos de flores y tarjetas de agradecimiento procedentes del mundo entero.

Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia el cual manejaba los comedores comunitarios de la ciudad.

En 1942 los nazis crearon un ghetto en Varsovia e Irena horrorizada por las condiciones en que se vivía allí se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos.
Consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas.
Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controlaran el recinto.


Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del Gueto.
Pero no les podía dar garantías de éxito.
Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos y ellos le preguntaban: "¿Puedes prometerme que mi niño vivirá?"……
¿Qué se podía prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del gueto?

Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él.

Las madres y las abuelas no querían desprenderse de sus hijos y nietos. Irena las entendía perfectamente, en aquel entonces, ella era madre, y de todo el proceso que ella llevaba a cabo con los niños, el más duro era el momento de la separación. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerlas cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.Cada vez que le ocurría algo así, luchaba con más fuerza por salvar a más niños.

Comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo lo que estaba a su alcance para esconderlos y sacarlos de allí: cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercaderías, sacos de patatas, ataúdes... en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.
Logró reclutar al menos una persona de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social.
Con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos con firmas falsificadas dándole identidades temporarias a los niños judíos. Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz. Por eso no le alcanzaba con mantener con vida a esos niños.
Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales, sus familias.
Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.
Apuntaba los datos en pedazos pequeños de papel y los enterraba dontro de botes de conserva bajo un manzano en el jardín de su vecino.
Allí aguardó sin que nadie lo sospechase el pasado de 2.500 niños… hasta que los nazis se marcharon.

Al finalizar la guerra, élla misma desenterró los frascos y utilizó las notas para encontrar a los 2.500 niños que colocó con familias adoptivas.
Los reunió con sus parientes diseminados por todo Europa, pero la mayoría había perdido a sus familiares en los campos de concentración nazis.

Los niños sólo la conocían por su nombre clave: Jolanta.
Pero años más tarde cuando su historia salió en un periódico acompañada de fotos suyas de la época,varias personas empezaron a llamarla para decirla: “Recuerdo tu cara….soy uno de esos niños, te debo mi vida, mi futuro y quisiera verte….”













Irena Sendler lleva años postrada en una silla de ruedas, debido a las lesiones que arrastra tras las torturas sufridas por la Gestapo.
No se considera una heroína.
Nunca se adjudicó crédito alguno por sus acciones.
"Podría haber hecho más," dice siempre que se la pregunta sobre el tema. "Este lamento me seguirá hasta el día que muera."

domingo, 19 de agosto de 2007

4) Rumble...!! Rumble...!!

Que alguien me diga que un terremoto NO es para cagarse de miedo, miente!!!.
Lo que pasa es que unos son más fríos y serenos que otros, pero por dentro, las cosas son parejas.
He vivido pocos terremotos (felizmente) y muchos temblores.
El primero fue allá en el 66 en Lima. Como se trataba de mi primera experiencia, no tenía ni la menor idea de lo que sucedió. Fue antes del medio día, cursaba el 1ro. de Primaria y estábamos en plena clase. Mi carpeta se empezó a mover y no le di importancia. Como siguió el movimiento, me di vuelta con cara de pocos amigos, dispuesto a decirle algo a la chica que se sentaba detrás………. cuando la vi, me di cuenta que algo raro sucedía, estaba pálida como un papel. La profesora, que estaba parada adelante, apoyada en la primera carpeta, separo las piernas como para tener más equilibrio y se quedo muda. Al terminar, nos hizo salir en fila al patio principal. Después, en fila hacia la salida. En el camino vi a varias alumnas de secundaria llorando nerviosas. Al salir, vi que ya había muchas mamas tratando de ubicar a sus hijos, algunas lloraban. Como vivíamos cerca al colegio, supuse que mi mami estaría esperándome, pero no la encontraba. Todo era un caos. Hasta que la pude divisar abriéndose paso entre tanta gente y …Bbbuuuuaaaaahhhhhhh!!!!, arranque a llorar. No recuerdo ni cuanto duro, ni su intensidad.

En el terremoto del 31 de Mayo del 70, estábamos en Tacna y no se sintió. Pero las noticias eran escalofriantes, casi 70,000 muertos y varios pueblos desaparecidos del mapa bajo el lodo. La enorme cantidad de victimas, no fue tanto a causa del mismo terremoto, sino porque el movimiento desprendió enormes bloques de hielo de los picos nevados de la zona y originaron un alud.

A las 9:21 a.m. del 3 de Octubre de 1974, tuve mi segunda experiencia con sismos fuertes. Como estábamos de vacaciones, Lucho (mi hermano) y yo aun dormíamos. Como empezó levemente, no le hicimos caso, ni al sismo ni a mi mami que salió despavorida rumbo a las escaleras. No sé, pero creo que mi mami bajo de cinco en cinco los escalones hasta el primer piso. Como la cosa seguía y cada vez más fuerte, di un salto de mi cama y enfile hacia las escaleras. Lucho ya estaba a media escalera y tanto él como yo, solo teníamos puesto el calzoncillo. En mi camino, me cruce con Nenita que estaba chiquita y salía de un cuarto, el sismo seguía y cada vez más fuerte. La cargue como si fuera un periódico enrollado y baje con ella bajo mi brazo derecho. Recuerdo que no podía afirmar bien mis pies en los escalones, pues se movían mucho y tenía que bajar con cuidado ya que no me caería solo. A media escalera, escuchaba como se caían los adornos que mi mami tenía en su sala. Mi “gonda” ya estaba afuera, en bata de dormir. Lucho también ya estaba afuera, pero antes le había dado un empujón a la Petina (nuestra ama de llaves, que es más que familia para nosotros) que se había quedado parada en el umbral de la puerta. A Lucho le dio roche salir en calzoncillos y agarro una toalla que estaba en el baño de visita, junto a la puerta de la casa, pero no le cerraba pues era de manos.
Termine de bajar las escaleras y los adornos seguían cayendo y también seguía el movimiento. Corrí hacia afuera, hasta un pequeño murito que había en la entrada y ahí esperamos a que terminara. Los 90 segundos que duro, fueron interminables. Después supimos que causo como 80 muertos y tuvo una magnitud de 7.6 en Richter.

Mi demás experiencia esta compuesta por muchos temblores. Lo que recuerdo es que, al empezar cualquiera, habíamos acordado con Charo correr por mis hijos. Ella buscaba a Claudia y yo a Tico.
Charo es de aquellas personas que al sentir uno, sale corriendo como si le hubieran puesto un ají en el poto y no para hasta llegar a media pista; sin fijarse si está o no con algo de ropa encima.
Alguna vez le han tirado una “cachetada” al piso??......., háganlo y escuchen el sonido, es gracioso. Bueno, así sonó una vez en que sentimos un temblor a eso de las 3:00 am y Charo salió como un bólido, con tan mala suerte que se le había adormecido una pierna y se cayó al piso. Como estaba sin ropa, sonó como les digo y yo no podía correr pues me moría de la risa.

Una vez mas me he librado de un sismo de grandes proporciones. Felizmente a la familia no le paso nada, fuera de un gran susto. Quiera Dios que mis compatriotas pronto puedan recuperarse de las perdidas.

domingo, 15 de julio de 2007

3) " D E N C I O "

Fuera de mi mami, a quien adoro y considero la mujer más importante de mi vida, hay dos señoras a quienes quiero destacar porque ocupan un lugar muy importante en mi corazón y en los recuerdos de mi niñez: mi tía Julia y mi madrina Martha. Ambas, es su momento, me ‘bancaron’ mucho como diría un argentino, osea, me consintieron y aguantaron mis travesuras.

Poco a nada recuerdo de mis primeros años en Lambayeque, pero me vienen a la mente cuando le sacaba la madera que sostenía la lona de las sillas de playa del tío Julio (esposo de mi madrina), varias veces, al sentarse a descansar se fue en caldo………….., hasta que me descubrieron. Mi mami me conto que una vez me estaba persiguiendo pa’ jalarme las orejas y me fui corriendo a la casa de mi madrina, que estaba lavando su ropa. Al verme llegar, me escondió debajo del lavadero. Mi mama se quedo conversando con ella un rato y luego se fue. Cuando mi madrina se agacho para decirme que saliera, se dio cuenta que me había comido una mano de plátanos que ella había puesto debajo del lavadero……………
Mujer buena y cariñosa, mi madrina Martha, a pesar de tener varios hijos, cumplió conmigo su rol de madrina de manera ejemplar. Siempre me engreía y me aconsejaba. Nunca olvidó un cumpleaños y sus regalos eran detalles muy apreciados por mí. Muchas veces me invito a pasar fines de semana en su casa. Creo no haber sido un buen ahijado, quiera Dios que algún día, a mi regreso al Perú, la pueda ver y decirle que SIEMPRE la he querido y que nada ni nadie le quitara ese lugar tan importante en mi vida, de mi recuerdo y de mi corazón.

Quizás quien más pasajes de mi niñez me ha contado es mi tía Julia. Quien fuera de una extraordinaria memoria, tiene una gracia especial para contar ese tipo de anécdotas, que tanto a mí como a mi hermano Lucho, nos hacia morir de risa. En mi segundo tema (“Mi hermano Uto”) conté uno de ellos. Dice que en otra oportunidad, en que me sacaron a hacer compras, cuando pasaba por los puestos del mercado, metía la mano en cuanto costal o saco abierto había cerca. En el saco de frejoles, en el saco de lentejitas, en el saco de arroz, etc. En uno de ellos, en el de azúcar, metí la mano y me la lleve a la boca, grande fue mi sorpresa cuando al saborear me di cuenta que no era azúcar, sino detergente!!!!!. Creo que nunca más volví a hacer lo mismo.
Un día, al llegar de visita a casa de mi tía Julia, encontré que mis primas Ada y Gloria conversaban con Lucha y Camucha, unas amigas-vecinas. Yo me senté y solo escuchaba. La conversación giraba acerca de formas de adelgazar. En eso, Lucha me pregunta: Miguelo, tu sabes que es bueno para la barriga?... y sin pensarlo mucho le conteste: para qué…………. para que salga (la barriga)?????
Con Glorita, Adita y Papo, nos criamos queriéndonos como hermanos. Mi tía Julia ya es una persona mayor, pero de mente muy lucida; con una gracia y dulzura que la hacen un ser especial. Junto a su esposo, mi tío Alejandro a quien también quise mucho, no solo forman parte de este tema, sino también de mis mejores recuerdos.

Estando en Lambayeque, recuerdo que junto con mis amigos Lucho y Pepe Vela, nos subimos al techo de mi casa y nos metimos a la de ellos por una ventana. La ventana daba justo al dormitorio de los señores y tanto Lucho como Pepe decidieron bajar pisando primero el ropero y luego una cómoda. Yo decidí tirarme del ropero a la cama…….., por la noche vinieron a decirle a mi papa que al tirarme había roto las maderas de la base de la cama. Los señores Vela, tuvieron que dormir esa noche con el colchón sobre el suelo.

Era tan inquieto y movido que mi viejo me decía “mono eléctrico” y un amigo de él, Don Oscar Collantes, me puso “dencio”…….. por jodencio. Pasados los años, cuando ya había nacido el Tico inclusive, un día me cruce con Don Oscar y me abrazo diciendo: como estas “dencio”, hace tiempo que no te veo. Me entere que Don Oscar murió en Miami hace unos meses, lo cual lamento.

Hay tantos pasajes y detalles de mi vida que me gustaría contar, tratare de hacerlo poco a poco y en diferentes temas. Ojala la memoria me ayude.
Hasta la próxima.

sábado, 7 de julio de 2007

2) Mi hermano "Uto".........

“UTO”…….. dicen mis padres que así llamaba a mi hermano Lucho cuando yo era un bebe y apenas aprendía a hablar.
Desde mis más lejanos recuerdos, Lucho ya era mi ídolo. Siempre cuidándome y solucionando mis problemas.
Mi tía Julia nos conto que en una oportunidad que fuimos al mercado con ella, me tenia agarrado de la mano pues –como siempre- me escapaba y mas se demoraban en encontrarme que en hacer las compras. Se detuvo en un puesto, siempre agarrándome de la mano, a mi lado había un niño algo mayor que yo al cual me quede mirando. De un momento a otro, le di un empujón y el niño reacciono acercándose dispuesto a pegarme……. Lucho!!..... Lucho!!... mira este ‘chiquio’ me quiere pegar…!!!!

Recuerdo también que en una oportunidad, cuando vivíamos en Chorrillos, Lucho y sus amigos habían planeado bajar a la playa de ‘Agua Dulce’ en un día feriado. No me quisieron llevar, pero al verme la cara triste, decidieron (a regañadientes) que podía acompañarlos. Ellos ya estaban en 1ro. de media y yo en 3ro. de primaria. Estando ya en la playa, se acercaron unos muchachos, algo mayores, en actitud poco amistosa. Como era previsible, el asunto termino en bronca, uno por cada lado. El amigo de Lucho andaba en desventaja y en un momento dado, agarro un poco de arena y se la tiro a la cara al otro. Me imagino que le cayó en los ojos, pues sus amigos se quedaron atendiéndolo mientras que nosotros arrancamos a correr. Como yo era el más chico, me quede rezagado y mi hermano Lucho, a pesar de su seguridad, pues sus amigos ya estaban lejos, se quedo para ayudarme a correr….. O yo también corrí rápido o los patas decidieron dejarnos ir, la cosa es que ya no los vimos……..

Lucho siempre fue bueno para pelear, me imagino que algunas veces esto le sirvió…… como también ha sido su motivo de problemas.

Lucho era bueno en natación, pero mejor era corriendo, siendo en atletismo donde consiguió logros importantes. En Tacna era frecuente verlo ganar, tanto en el colegio como en los interescolares. Sea en los 100 metros o en la posta, siempre era parte del equipo y siempre ganaba. Esto también despertó en mi la afición por las carreras, pero nunca fui tan bueno como él. En mi mente ha quedado la oportunidad en que participamos en unos juegos florares del colegio, yo en menores y él en mayores. Mi carrera fue primero y yo no tenía zapatos con clavos, así que me prestó los que él usaba. Corrí, gane y con las mismas tuve que ir a la partida pues la siguiente carrera era en la que el participaba. Corrió y también ganó. Debo señalar que los zapatos que usamos ambos, habían sido de mi viejo que en sus buenas épocas, también se lucio en las pistas……… No sé si hasta ahora, pero al menos por un buen tiempo, Lucho tuvo el record del colegio.

No mucho, pero en algunas oportunidades, jugamos futbol en el mismo equipo. A mí me gustaba el medio campo, el siempre era dueño de la punta izquierda, donde nadie lo agarraba.

Nunca fuimos muy buenos para los estudios, más bien éramos flojos. Pero recuerdo que estando en 5to. de media, Lucho le daba clases de Matemáticas, Física y Química a varios de sus amigos.

A pesar de que desde chico, yo me iba a meter al cuartel, a jugar en la pista de combate y de riesgo en los cuarteles donde mi viejo trabajó, que jugaba futbol con los soldados y también pasaba rancho junto con la tropa……. fue Lucho el que siguió la carrera de las armas. Y aunque no me quejo, pues la vida civil me trato bien, mi sueño siempre fue el vestir el uniforme de Bolognesi. Cuando termine el colegio y no estaba seguro de postular a la Escuela Militar, pues mi hijo ya estaba en camino y tenía que trabajar lo mas antes posible para tener dinero, Lucho siempre fue el que más me animaba a presentarme.

Al salir del colegio, me presente a la U. de Lima y no ingrese. A pesar de no haberme preparado, creo que no quede tan mal. Mis viejos me matricularon en una academia cara, para presentarme nuevamente a la de Lima. Pero como yo quería trabajar, si ingresaba a la de Lima, no tendría oportunidad o tiempo de conseguirme una pega. Pero tampoco tenía dinero para pagar los gastos de inscripción a otra universidad y me daba roche pedirle a mis viejos, pues en ese tiempo estaban gastados con la construcción de su casa. Un fin de semana, en su salida de la escuela, Lucho se me acerco y me dio su propina del mes y me dijo: hermanito, esto es todo lo que tengo, espero que te alcance para inscribirte………, me inscribí, di examen e ingrese a la Garcilaso, que no era lo que yo quería, ni mis viejos tampoco; pero esta universidad me dio la oportunidad de trabajar en las mañanas y estudiar por la noche…. Gracias a mi hermano Lucho.

El dia que tuve que decirle a mi viejo que Charo estaba en cinta, me moria de miedo decirselo yo solo y espere a que Lucho saliera de la escuela aquel fin de semana. El me acompaño porsiaca.... pero al final, mi viejo lo tomo con tranquilidad y fue muy practico: "Lo unico que quiero es que por eso no dejes de estudiar algo.........."

Creo que su genio, le ha jugado en contra en su vida Militar. Lucho siempre fue tranquilo, pero fosforito cuando alguien lo hace perder la paciencia…………

A pasado mucho tiempo en provincias y eso ha hecho que nos veamos poco. Más aun al venirme a este país, solo por mensajes o el video-chat, pero siempre lo tengo presente y como cuando niño, seguirá siendo mi ídolo y mi hermano “Utito”.

lunes, 2 de julio de 2007

1) La Plana mas dificil de mi vida...........

Viejo:
Para mí, siempre ha sido grato hablar de ti, siempre he aprovechado la mas mínima oportunidad para que amigos y familiares, sepan de la madera que estas hecho. Dicen que eso es orgullo, pero como yo he vivido con tu imagen cerca, para mí era natural y creía que todos los papás eran iguales. El tiempo y la experiencia me fueron diciendo la verdad.
Fuiste el hermano mayor de tres, un hogar humilde pero bien constituido. El haber terminado la primaria en el 1er. puesto, te hizo merecedor a una beca para estudiar la secundaria como alumno interno en el por entonces, mejor Colegio del Perú, Nuestra Señora de Guadalupe. Haberte separado de mis abuelos siendo aun un niño, que se quedaron en tu Huacho natal e irte a casa de la tía Antonia, que vivía en San Isidro, debió haberte hecho madurar antes de tiempo. Me contaste que cuando salías los fines de semana, la tía te daba algunas monedas, unas para gastar y las otras para que te “suenen” en el bolsillo. Que para agenciarte de algunas monedas más, concursabas en el programa radial “El Que Estudia Triunfa”.
Sé que tu vocación era convertirte en Arquitecto y que querías postular a la UNI, la situación económica y el convencimiento de tu instructor de Pre-Militar de aquel entonces, te llevaron a la Escuela Militar de Chorrillos, a donde ingresaste sin mayores problemas. Por tu casa, no sabían de ti desde Diciembre que terminaste el colegio y te les apareciste el 7 de Junio que fue tu primera salida, con tu uniforme de cadete. Me imagino la sorpresa.
Infante de corazón, egresaste también entre los primeros. Moquegua tu primer destino y tu encuentro con la mujer que te acompaña hasta la fecha, mi "gonda".


A pesar de tu formación castrense, en familia eras un esposo cariñoso y un padre amoroso. Nunca olvidare que la primera cometa que tuve en mis manos, fue hecha con tus manos, lo que no recuerdo es si era una “pavita” o un “barril”, pero tanto a mí como a mi hermano nos emociono mucho. También recuerdo que fuiste paciente al enseñarnos a jugar con el trompo, el bolero y las canicas. Algunos años después nos daríamos cuenta que eso se llamaba “calle”, que SI la tenias.


Nos ensenaste a tallar en madera, sin contarnos que de chico habías hecho, entre otras cosas, un buque de guerra y un avión, que mi abuela Natalia encontró entre tus cosas que guardaba en un baúl y nos lo dio para que nosotros los conserváramos.
Al nacer Nenita, mi hermana, nos dimos cuenta de la paciencia y amor que me imagino, tuviste con nosotros. Como mi hermano y yo éramos bastante mayores que ella y nunca estábamos en casa, tú fuiste el encargado de sacarla a los parques, comprarle sus gustos y pasearla en el carro. Siempre recuerdo la vez que ella quiso “cocinar una sopa” y la paraste en un banquito que a las justas la hacía llegar a la ollita, en la que te hizo poner aparte de agua, la mitad de una papa, un pedazo de cebolla, un rabanito y unos cuantos fideos cabello de ángel. A los minutos, cuando estaba hirviendo, te dijo: “ya!!........... ahora tomate la sopa”.
Hijo ejemplar, esposo amoroso y padre maravilloso, pero lo que más gusto me dio, fue escuchar en diversas ocasiones de tus subordinados, tus superiores y compañeros que eras un extraordinario jefe y amigo.
En algún momento de mi adolescencia, al igual que muchos jóvenes, yo también pensé que era poco el tiempo que me dedicabas y las oportunidades de conversar contigo eran escasas. Tuve que pasar por lo mismo, pero con mis hijos, para darme cuenta que hay una etapa en la vida en que los padres, justo para darles bienestar a los hijos, dedican esfuerzo y tiempo al trabajo.
Contigo aprendí que es bueno leer y que no toda la música es rock. Que alimentarse, no solo significa llevarse algo a la boca, sino que hay que alimentar el alma y el espiritu. Cultivarse permanentemente para estar a la altura de las circunstancias.
Tus enseñanzas y consejos han sido innumerables, pero uno que marco mi vida: “NO IMPORTA LO QUE LOGRES O QUIERAS SER….. LO QUE IMPORTA ES QUE SIEMPRE TRATES DE SER EL MEJOR” , que siempre habrá alguien con más talento o capacidad que uno, pero no por eso dejemos de luchar y esforzarnos por conseguir nuestros objetivos. Otro que fue y ha sido muy importante es: “NUNCA LE DEBAS NADA A NADIE”, evidentemente que no te referías solo al dinero. Y si que me ha ayudado mucho seguirlos.
Te hice abuelo y bisabuelo y ten la plena seguridad que tus nietos y ahora tus bisnietos, crecerán y vivirán orgullosos de ti, admirándote y siguiendo tu ejemplo.
El destino ha querido que nos separemos. He podido verte después de siete años, no miento si te digo que estas igualito, los genes de mi abuela Natalia te han conservado sin arrugas y los de mi abuelo Lucho, te mantienen delgado. Tus cualidades intelectuales están intactas y tu claridad de ideas es la misma de siempre.
Como decía Nena, mi hermana, en una composición de hace algún tiempo, que en una parte decia:

"......Mi patria honra a sus heroes, yo lo se
y doy gracias a Dios por el mio.
No saldra en los libros, Revistas ni Postales,
ni estará colgado en las paredes de la historia
pero esta muy vivo en mi presente
Tan caballero como GRAU,
tan valiente como BOLOGNESI
y tan decidido como QUIÑONES
........."

Dicen que en un pasaje de la historia universal, en una reunión que tuviera NAPOLEON con su estado mayor, uno de sus generales le dijo:
- Si, pero como notarás Napoleón, nosotros somos más altos que tú
a lo que este contesto:
si, efectivamente, Uds. son más altos……….. pero yo soy más grande”.

Y grande eres tu viejo, antes ahora y siempre………………

Si pudiera medir de alguna manera el amor que siento por ti, lo haría diciendo que: el día que sienta que mis hijos me quieren una tercera parte de lo que yo a ti te quiero….. sería el hombre más feliz de la tierra.

Te extraño viejo, me haces falta.
He derramado muchas lágrimas y ya me convencí que éstas si bien no acortan nuestras distancias físicamente, espiritualmente te tengo conmigo en todo momento.
Pero estoy seguro que Dios nos dará lo que más nos falta: tiempo. Para seguir alimentándome de tu sabiduría, para reírnos de los recuerdos, para hablar de economía, de política, de deportes y de todo.
Para decirte una y mil veces GRACIAS. Gracias por haberme dado la vida.
Gracias por haberme dado a una madre inigualable.
Gracias por mis hermanos.
Gracias por haberme hecho la vida feliz.
Gracias por ser como eres.
Gracias por ser mi consejero y mi amigo.
Gracias a Dios por haberte escogido para que seas mi padre.


PD: A propósito del título de este tema, todo padre desea que sus hijos logren superarlos. Créeme que es verdad cuando digo que es una tarea muy difícil, si no imposible. Pero siguiendo tus mismos consejos, trato de hacer lo que mejor puedo y no me asusta el reto…….