Que alguien me diga que un terremoto NO es para cagarse de miedo, miente!!!.
Lo que pasa es que unos son más fríos y serenos que otros, pero por dentro, las cosas son parejas.
He vivido pocos terremotos (felizmente) y muchos temblores.
El primero fue allá en el 66 en Lima. Como se trataba de mi primera experiencia, no tenía ni la menor idea de lo que sucedió. Fue antes del medio día, cursaba el 1ro. de Primaria y estábamos en plena clase. Mi carpeta se empezó a mover y no le di importancia. Como siguió el movimiento, me di vuelta con cara de pocos amigos, dispuesto a decirle algo a la chica que se sentaba detrás………. cuando la vi, me di cuenta que algo raro sucedía, estaba pálida como un papel. La profesora, que estaba parada adelante, apoyada en la primera carpeta, separo las piernas como para tener más equilibrio y se quedo muda. Al terminar, nos hizo salir en fila al patio principal. Después, en fila hacia la salida. En el camino vi a varias alumnas de secundaria llorando nerviosas. Al salir, vi que ya había muchas mamas tratando de ubicar a sus hijos, algunas lloraban. Como vivíamos cerca al colegio, supuse que mi mami estaría esperándome, pero no la encontraba. Todo era un caos. Hasta que la pude divisar abriéndose paso entre tanta gente y …Bbbuuuuaaaaahhhhhhh!!!!, arranque a llorar. No recuerdo ni cuanto duro, ni su intensidad.
En el terremoto del 31 de Mayo del 70, estábamos en Tacna y no se sintió. Pero las noticias eran escalofriantes, casi 70,000 muertos y varios pueblos desaparecidos del mapa bajo el lodo. La enorme cantidad de victimas, no fue tanto a causa del mismo terremoto, sino porque el movimiento desprendió enormes bloques de hielo de los picos nevados de la zona y originaron un alud.
A las 9:21 a.m. del 3 de Octubre de 1974, tuve mi segunda experiencia con sismos fuertes. Como estábamos de vacaciones, Lucho (mi hermano) y yo aun dormíamos. Como empezó levemente, no le hicimos caso, ni al sismo ni a mi mami que salió despavorida rumbo a las escaleras. No sé, pero creo que mi mami bajo de cinco en cinco los escalones hasta el primer piso. Como la cosa seguía y cada vez más fuerte, di un salto de mi cama y enfile hacia las escaleras. Lucho ya estaba a media escalera y tanto él como yo, solo teníamos puesto el calzoncillo. En mi camino, me cruce con Nenita que estaba chiquita y salía de un cuarto, el sismo seguía y cada vez más fuerte. La cargue como si fuera un periódico enrollado y baje con ella bajo mi brazo derecho. Recuerdo que no podía afirmar bien mis pies en los escalones, pues se movían mucho y tenía que bajar con cuidado ya que no me caería solo. A media escalera, escuchaba como se caían los adornos que mi mami tenía en su sala. Mi “gonda” ya estaba afuera, en bata de dormir. Lucho también ya estaba afuera, pero antes le había dado un empujón a la Petina (nuestra ama de llaves, que es más que familia para nosotros) que se había quedado parada en el umbral de la puerta. A Lucho le dio roche salir en calzoncillos y agarro una toalla que estaba en el baño de visita, junto a la puerta de la casa, pero no le cerraba pues era de manos.
Termine de bajar las escaleras y los adornos seguían cayendo y también seguía el movimiento. Corrí hacia afuera, hasta un pequeño murito que había en la entrada y ahí esperamos a que terminara. Los 90 segundos que duro, fueron interminables. Después supimos que causo como 80 muertos y tuvo una magnitud de 7.6 en Richter.
Mi demás experiencia esta compuesta por muchos temblores. Lo que recuerdo es que, al empezar cualquiera, habíamos acordado con Charo correr por mis hijos. Ella buscaba a Claudia y yo a Tico.
Charo es de aquellas personas que al sentir uno, sale corriendo como si le hubieran puesto un ají en el poto y no para hasta llegar a media pista; sin fijarse si está o no con algo de ropa encima.
Alguna vez le han tirado una “cachetada” al piso??......., háganlo y escuchen el sonido, es gracioso. Bueno, así sonó una vez en que sentimos un temblor a eso de las 3:00 am y Charo salió como un bólido, con tan mala suerte que se le había adormecido una pierna y se cayó al piso. Como estaba sin ropa, sonó como les digo y yo no podía correr pues me moría de la risa.
Una vez mas me he librado de un sismo de grandes proporciones. Felizmente a la familia no le paso nada, fuera de un gran susto. Quiera Dios que mis compatriotas pronto puedan recuperarse de las perdidas.
domingo, 19 de agosto de 2007
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1 comentario:
jajajajaja!!! una cachetada al iso puuuues, jajajajajaja
Yo recuerdo que me agarraste en vilo y bajamos no recuerdo mucho el resto. Yo justo el mes pasado que estuve en Lima pensaba en que si me agarraba un temblor fuerte.
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