Un slogan muy conocido y cierto de Tacna es: “Aquí Comienza la Patria y Aquí Termina el PERU”, creo que no hay ciudad del Peru, donde se respire mayor patriotismo que en Tacna, la gente vive, respira y suda patriotismo.
Llegue a Tacna siendo prácticamente un niño y junto a mi familia, esta ciudad nos albergo por los siguientes cuatro años. Se encuentra al extremo sur del Peru y es frontera con Chile (Arica). Su clima es muy similar al de Lima, tiene hermosos paisajes y su gente es muy amigable.
Nosotros no escogimos ir a vivir a esta ciudad, el trabajo de mi padre así lo exigió. En realidad, en la primera lista de cambios para oficiales, mi viejo había sido destacado a la ciudad de Ayacucho, situada en la sierra y a muchos metros sobre el nivel del mar. Algo que a mi mami no precisamente le dio alegría. Me imagino que hubo alguna movida (en el EP son más que normales) y resultamos en Tacna.
Varios años después, tendríamos como vecinos a la familia que en un primer momento recibió la noticia que se iban a Tacna y resultaron en Ayacucho. : )
Apenas llegados, nos trasladamos a Ilo, un puerto pesquero que se encuentra a dos horas de Tacna, hasta que le asignaran una casa a mi padre. En Ilo vivía mi tía María (hermana de mi mamá), el tío Eduardo y mis primos Eduardo Jr. y Chabela.
De este pequeño pero acogedor puerto, guardo muy bonitos recuerdos. En mi memoria está grabado que fue donde me gane por primera vez unos cuantos soles ‘trabajando’.
Resulta que la casa de mis tíos quedaba a unas tres cuadras de la plaza principal y en época de verano, se apostaba alrededor de la plaza una feria donde había puestos de venta y juegos diversos. Un día fui a hacer tiro al blanco y a tirar muñecos con una bola de trapo. Después me quede conversando con la señora que atendía. Ella me dijo si podía ayudarla al día siguiente y yo le dije que me gustaría, pero tenía que pedir permiso. Por la noche le conté a mi mama y me autorizó después de rogarle buen rato.
Fui y estuve con la señora desde las 5:00 pm hasta las 10:00 pm. Al final, como pago me dio un chocolate ‘Sublime’ grande y 5 soles………… Llegue a la casa con una sonrisa de oreja a oreja y le di los 5 soles a mi mami y yo me quede con el chocolate.
En aquella época mi tío Eduardo trabajaba para una compañía pesquera y por las noches, se comunicaba con las lanchas. La frecuencia que utilizaban, era captada por un receptor de radio AM y a veces escuchábamos las conversaciones. Varias veces mi tío, al final de sus diálogos me mandaba saludos. A pesar de que yo era “dencio” consetudinario, mi tío Eduardo siempre fue muy bueno conmigo y siempre le guarde un aprecio y cariño especial.
Creo que pasamos 2 meses en Ilo, ya le habían asignado una vivienda a mi viejo en Tacna, por lo que teníamos que instalarnos. Cuando llegamos a la casa, nos dimos con la sorpresa que se había inundado y varios muebles y enseres se habían dañado.
A Lucho y a mi nos consiguieron matricula en el ‘Champagnat’, Colegio Particular de Curas muy conocido (y caro) en Lima. El ‘Champagnat’ de Tacna estaba a cargo de la misma congregación de padres Maristas, la diferencia es que no era particular, sino del estado.
Yo fui al 4to. año de Primaria, mi profesor se llamaba Adrian Quispe y era un maestro de la escuela antigua, de esos que te metían las lecciones a palos.
Y asi fue………….. Nunca antes, ni después en mi vida escolar, recibi tanto palo.
Experimente en carne propia todos los tipos y variantes de golpes que uno se pueda imaginar. El reglazo o palmetazo en la mano era para principiantes. El nos hacia juntar los dedos hacia arriba y nos daba en la punta de los dedos. Para quienes tengan experiencia en esto de las tundas, recordaran al famoso “San Martin de Porres, pinta flores en el trasero”……….
El ‘San Martin’ era un fuete de tres ramales o puntas, hecho con cuero rustico de oveja.
Para esto, el profesor Quispe siempre designaba al más grande (y a la vez el de más edad), creo que se apellidaba Huara, para que nos ‘acaricie’ con el “San Martin”. La mayoría de nosotros andábamos por los 10 y 11 años, Huara estaba en o cerca a los 15 y no era muy bueno para los estudios, por lo que al maldito le convenía quedar bien con el profe y se esmeraba.
O nos daba con el fuete en la palma de la mano o nos ponía en escuadra y nos daba en el poto. Describir el dolor es casi imposible, solo les puedo decir que las manos te latían por el resto del día y si era el poto, no te podías sentar sin sentir un intenso dolor…
También nos daba con un palo de escoba. Nos hacia poner en escuadra y Huara tomaba tanto vuelo que hacia silbar al palo hasta su llegada al poto.
Por que creen Uds. que me convertí en un capo de las tablas de multiplicar?, carajo!!!....... me las aprendí todas en menos de una semana. Ni mis manos ni mi poto aguantaban más golpes……………
El profesor Quispe nos enseñó en 4to. y también en 5to. de Primaria. Cuando pase a Secundaria lo vi algunas veces, de lejitos nomas. Si aun vive, me imagino debe ser un venerable anciano de más de 85 años, al que le guardo un eterno agradecimiento y respeto por haber hecho algo por ‘enderezarme’.
viernes, 16 de mayo de 2008
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